
Advertencias.
Ah, nunca intentes tocar madera podrida
o jugar a otro juego de cartas cuando ya has ganado;
nunca intentes saber más de lo que debes.
Todas las mágicas manzanas doradas parecen deliciosas
aunque la perversa bruja ha envenenado una;
ah, nunca intentes tocar madera podrida.
Desde aquí, la luna parece tan exquisita como la comida de un ángel,
desde aquí, no puedes apreciar las manchas del sol;
nunca intentes saber más de lo que sabes.
La suave y sibilina cobra lleva un capuchón
y se pavonea como una perfecta señorita;
ah, nunca intentes tocar madera podrida.
La actitud vigilante de los ángeles albos
disfraza los engaños y las mortales diabluras que cometieron;
nunca intentes saber más de lo que debes.
Pues los secretos mortales nos hieren al comprenderlos
y nuestra buena estrella nos abandona huyendo:
nunca intentes tocar madera podrida,
nunca intentes saber más de lo que se debe.
Sylvia Plath.
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