
Tú, querías moverte en suaves ondas
con la elegancia del cisne en el agua,
con la aparente ingravidez del águila.
Yo, no supe interpretar en aquel momento
tu deseo y lo dejé caer en el olvido.
Hoy, ya es demasiado tarde. Lo sé
y entono el "mea culpa" que no me disculpa
pero tampoco es un agravio.
Tienes ganas de decir cosas y cosas que decir. Como el hortelano, alineamos, sembramos, desbrozamos y cultivamos con mimo las cosas que de verdad son nuestras...Exigirnos más a nosotros mismos al decir, hasta conseguir decir. No aconsejo,reflexiono...
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