
Niño querido,
huérfano de amor, te perdiste entre sábanas
y lechos tibios que duraban
la breve pulsión del sexo.
Con el alma en pena
y la pena sin amor,
el roto corazón alado
no puede echar a volar.
Nuevos soles y lunas
llegarán, Lázaro herido,
y renovarán deseos, ilusiones y esperanzas.
Anidará en tu corazón
el amor duradero,
ese esquivo que todos anhelamos,
niño querido.
"Del laberinto se sale, de la recta no".
Gracias por la corrección. Me hice un poco de lío con varias opciones que manejé y finalmente dejé mal el nombre del autor de la imagen.
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