
XXVII.
A usted le doy una flor,
si me permite,
un gato y un micrófono,
un destornillador totalmente en desuso,
una ventana alegre.
Agítelos.
Haga un poema
o cualquier otra cosa.
Léasela al vecino.
Arrójela feliz al sumidero.
Y buenos días,
no vuelva nunca más, salude
a cuantos aún recuerden
que nos vamos pudriendo de impotencia.
José Angel Valente.
(Añado, una buena taza de tila)
Supongo que la taza de tila la añades tú ¿no,ROSA?. Un afectuoso saludo. Yo me tomo algunas.
ResponderEliminarEsa fiera es terible y hay que defenderse de algún modo.
La tila, sí, la pongo yo.
ResponderEliminarUn saludo.